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De nuestra colección PDF Imprimir E-mail
DE NUESTRA COLECCIÓN es un programa que tiene como objetivo exhibir obras de artistas nacionales que se encuentran en nuestro depósito y que forman parte de la Colección del Museo de Arte de El Salvador.
Periódicamente es invitado un conocedor del desarrollo del arte en nuestro país para que seleccione una obra de nuestra colección y explique los criterios que lo motivaron a escogerla.
De esta manera, conocemos sus preferencias e intereses personales y la manera como se aproximan al trabajo del artista. Su punto de vista nos ayudará a formar nuestra propia opinión, ya sea que coincidamos o no con sus planteamientos.


 

CPSDO-0001


 

Julia Díaz (1917-1999)

El Salvador

 

Niño Mendigo

1959

Tempera sobre papel

s/m 75.5 x 41.5 cm

c/m 99 x 64 cm


LOS NIÑOS DE JULIA DÃAZ

 

“Esa ternura y amor que siento por el niño, quizás porque no los tuve y ahora me siento madre de todos ellos, por su carácter, su inquietud original y pureza que tienen todos los niños del mundo son más o menos iguales ¿sabes?† (Palabras de Julia Díaz en José Roberto Cea, 1986).

 

La alegría de vivir de la que habla la artista en la publicación de Cea, se puede ver plasmada en su variedad de imágenes de niños, niñas y jóvenes, como ejercicio de esa búsqueda, desde la esperanza de la vida que inicia. Los niños de sus obras, como Niño Mendigo, permanecen vivos en esa búsqueda; descalzos, hambrientos, sucios y con hambre, situaciones que desde la creación de esta pintura, reflejan el diario vivir de las calles en El Salvador.

 

En las obras de Julia Díaz, los niños empobrecidos del país son expuestos a los ojos de los espectadores para contemplar la realidad de las condiciones socio-económicas, aún pendientes de superar en el desarrollo local. La presencia que logra pictóricamente con sus personajes, que cargan con un vacío transmitido por el trasfondo confuso y el trazo no definido en la figura,  hace que Niño Mendigo sea fantasmal; existente y ausente a la vez al no ser posible identificar sus rasgos. Los tonos azules y fríos comunican abandono, nostalgia, tristeza y sin promesa alguna de un futuro alegre y exitoso.

 

Si bien los estudios formales del quehacer artístico de Julia Díaz iniciaron bajo lineamientos academicistas del español Valero Lecha, y fueron reforzados en Paris, su estética pictórica la complementa por medio de su propio mensaje,  su visión y su compromiso como artista, que en la serie de los niños es la preocupación por las condiciones sociales del contexto nacional, armonizadas con la aplicación de su propio estilo expresionista.

 

La inquietud de la artista por las condiciones de desarrollo local, se extendieron fuera de la temática de su obra plástica, hacia la inauguración de la Galería Forma en 1958, un “centro para discutir, analizar, polemizar, y generar ideas…†(Bélgica Rodríguez, 1998), un ambiente para el crecimiento de los artistas, que en 1983 exitosamente permitió la apertura del Museo Forma, el único con enfoque contemporáneo en esos años.

 

 

Roxana Leiva

Curadora invitada